Esto deseo escribirlo en las palabras que lo he sentido.
Porque no hay forma posible de traducir un sentimiento cuando aún el mismo lenguaje se hace corto ante la inmensidad de lo que el alma percibe.
La grandeza misma de la existencia, inundados de vacío hasta donde alcanza la mirada, queriendo llenar con cosas un alma que devora todo lo que encuentra.
Un vació que solo puede llenar Dios, solo para hacer la existencia aún más infinita, y darse cuenta que la luz es capaz de llenar los vacíos más oscuros del alma.
Ahora corro una carrera infinita, ahora vivo y disfruto cada segundo del presente.
Me mantengo aquí y ahora, mirando y revisando cada paso que doy.
Veo gente que corre más adelante y otros que se van quedando atrás.
Y e entendido que la carrera no es con ninguno de ellos, porque todos son sombras de mi mismo.
La carrera es conmigo, es por mi, por ganar mi alma.
Es una carrera infinita que se vive un paso a la vez, un día a la vez, un instante a cada momento.