A veces nos preguntamos como acercarnos a Dios, y quizás desde lo más practico siempre será brindar la mano al desamparado, al hambriento, al triste, al perdido.
Es tanta la necesidad que el más pequeño acto puede marcar la diferencia, las personas no son números que llenan estadísticas, son seres, con sueños y anhelos, llenos de esperanza y deseosas de recibir y dar amor.
Muchas veces no se encuentran tan lejos, muchas veces el necesitado esta a nuestro lado, buscando un abrazo, un oído que lo escuche, una mano que lo aliente, una boca que lo aconseje, y muchas veces podemos ser nosotros esa oportunidad, ese cambio de historia.